martes, 12 de abril de 2011

La mejor manera de defender la UACM es transformándola desde dentro.

La mejor manera de defender la UACM es transformándola desde dentro.
No será la Asamblea Legislativa del DF ni ninguna autoridad externa la que resuelva de fondo los problemas que aquejan a la UACM. La solución vendrá de dentro, de su comunidad de estudiantes, docentes y administrativos.
La UACM nació con una misión generosa: dotar de educación superior del más alto nivel a los sectores marginados de la población capitalina. Para ello, se dotó de una estructura abierta y horizontal, que es la que hoy está a prueba.
No hay aquí escuelas y facultades, ni directores y secretarios que tomen decisiones burocráticas por encima de los intereses de los alumnos y los docentes. Tampoco hay distinciones de los profesores según el puntaje que logren acumular (o sea, el pago diferenciado en función de las credenciales de cada persona). Los alumnos ingresan mediante un sorteo, porque se considera que los sistemas de medición de sus capacidades y los exámenes de admisión, son mecanismos que refuerzan las injusticias del sistema hegemónico.
Lo que hay son academias que son las que deciden acerca de la aplicación de los planes de estudios. También hay una administración central, cuya función es coadyuvar con las instancias académicas, al frente de las cuales está el Consejo Universitario.
Eso es lo que hoy se debate. Y se ha descalificado en la prensa a la UACM por un solo dato: el bajo nivel de titulación de los egresados. El problema existe y es imposible e inconveniente eludirlo, pero de ninguna forma configura un panorama de desastre ni convierte en fraude todo lo que se ha hecho en 10 años de funcionamiento. Nuestros egresados son capaces de ofrecer resultados exitosos a la sociedad capitalina y nacional. Los maestros no son irresponsables, pues la mayoría hace su mejor esfuerzo por cumplir las tareas institucionales.
En positivo, va un dato alentador: cientos de personas asisten a nuestras actividades académicas sin ser estudiantes formales: y muchas de ellas son de la tercera edad. Eso es prueba de confianza en lo que hacemos y en lo que la Institución les ofrece. Son parte de nuestro acumulado intelectual. Otro dato positivo: se imparten cursos de licenciatura en 8 centros de readaptación social del DF, donde los estudiantes son internos, lo cual forma parte también de nuestra contribución a la sociedad.
Se debe tomar medidas para titular a quienes egresan. La más viable es la de pedir que cada maestro se haga cargo de un tesista y lo acompañe hasta que se gradúe bien y pronto. Así se reduciría significativamente el rezago que hoy se tiene en ese renglón.
Las diatribas y acusaciones están dañando el tejido social universitario. Deben ser sustituidas por propuestas de solución real a los problemas.
Sin ser perfecto, el proyecto académico de la UACM, recogido en su Ley, garantiza a la comunidad resultados de excelencia. No nos asustan los petates neoliberales del muerto.
México, D.F. a 10 de abril del 2011.
José Enrique González Ruiz.

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